CONFERENCIA I

ETICA DE NARCO - PRÓXIMAMENTE OTOÑO DE 2020

Cualesquiera que sean nuestros pensamientos sobre las drogas y la industria farmacéutica, uno debe reconocer que es un negocio y un negocio muy sofisticado. Cuando un grupo de colombianos y un joven cubano a principios de los años setenta decidieron unirse y crear juntos una organización capaz de importar miles de kilos de cocaína, nunca imaginaron que algún día el gobierno de los Estados Unidos los etiquetaría como el Cartel de Drogas de Medellín.

Los rumores de fuentes confiables dicen que, cuando el gobierno vio cuán organizados estaban estos individuos y la enorme cantidad de dinero que generaban, le recordó al gobierno el cartel del petróleo. Entonces, en lugar de llamarlos señores de la droga o cualquier otro adjetivo, el gobierno determinó que, dado que estas personas eran de Medellín, Colombia, los etiquetarían como "El Cartel de Drogas de Medellín".

Muchas veces las personas sugieren que la razón por la que gané tanto dinero fue porque estaba traficando con drogas; mi respuesta siempre ha sido la misma: "si eso es correcto, ¿por qué hay miles de reclusos encarcelados conmigo por delitos de drogas y yo era el único con millones de dólares?"

Por lo tanto, ¿cómo pudo un joven de veinte años a crear una organización donde se negociaban más de cien millones de dólares diariamente en un apretón de manos? Una organización donde los pagos superaban el millón de dólares al mes; su red bancaria era tan sofisticada que un día obligaría al gobierno a crear leyes de lavado de dinero. Con la creación de las leyes de lavado de dinero, el gobierno transfirió la carga de la prueba del gobierno al tener que probar que una persona compró un activo con ganancias ilícitas, y ahora el individuo demuestra que adquirió esos activos legalmente; obligando al cartel a crear una red de empresas internacionales para ocultar la propiedad de los activos.

La base de este curso sugerirá que, aunque el producto que vendió el Cartel de Medellín era drogas, no obstante, el Cartel era una corporación internacional muy sofisticada, con abogados, contadores, banqueros y asesores financieros, y enormes balances. Con esto en mente, este curso discutirá y explorará los principios no negociables que cualquier empresa debería tener para tener éxito.

Algunos de los temas que exploraremos son las relaciones empleado-empleado; ¿Cómo creamos una cultura en la que los empleados estén dispuestos a morir por la empresa? ¿Cómo vemos a los clientes? ¿Cómo vemos nuestro producto? ¿Nos enorgullece ser excelentes? ¿Tomamos atajos con el fin de obtener mayores ganancias? ¿Los fines justifican los medios? ¿Cómo definimos la excelencia? ¿Moralidad? ¿Fe? ¿Honor?

Si está interesado en ser incluido en la lista de participantes, ya que este seminario solo se dará una vez al año con un espacio muy limitado disponible, proporcione lo siguiente:

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